Las MUJERES y su lucha contra la discriminación laboral.
- 1 mar 2018
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En el siglo de las luces, surge un movimiento que al día de hoy ha sido molesto para muchos, pues a lo largo del siglo XIX y principios del siglo XX surgió el feminismo liberal sufragista, centrado en el derecho al sufragio y a la educación. Cabe destacar que según las corrientes e investigadoras del feminismo, cada una de las olas surge en distintas líneas cronológicas y también se centran en distintas luchas, entre ellas la igualdad laboral.
Hoy en el #DíaDeLaCeroDiscriminación debemos reflexionar que la violencia contra las mujeres parte de la discriminación, y una de las principales formas de discriminación contra la mujer se desarrolla en los centros de trabajo como una forma de discriminación estructural por cuestión de género.
Desde el 2011 el Consejo Nacional para Prevenir la discriminación (CONAPRED) ha recibido 1726 quejas presentadas por mujeres de las cuales el 73 % fueron presentadas por discriminación en el ámbito laboral.
Al hablar del tema de género y discriminación de mujeres en el mundo laboral, debemos observar las distintas formas por la cuales se padece discriminación, entre ellas:
Embarazo
Abuso, Acoso y Maltrato
Desigualdad en Remuneración de salarios
Cabe destacar que otra de las formas de discriminación, sigue siendo un tema tabú, es el liderazgo de las mujeres en el mundo empresarial, al tener las mujeres que enfrentarse a un techo de cristal, pero sobre todo a ciertas actitudes como el bropriating[1], manterruption[2] , mansplaining'[3].
De acuerdo a los datos emanados de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, las mujeres ocupan menos del 5% de los puestos en las juntas directivas de las firmas que cotizan en la Bolsa mexicana, siendo el promedio mundial de un 25%. Por su parte, las estadísticas del INEGI demuestran que hasta Marzo 2017 del 100% de mujeres ocupadas, solo el 23.3% trabajan por cuenta propia (sin que esto signifique que detenten cargos de liderazgo o estratégicos), sólo el 2.3% son empleadoras y 7.5% ni siquiera recibe remuneración por su trabajo.

Es importante destacar que las mujeres que logran o están dentro del mercado laboral, se encuentran en condiciones precarias, pues las estadísticas nos muestran que si existe un alarmante problema de discriminación por género, desigualdad y de acceso de mujeres a cargos estratégicos y de liderazgo, dentro del sector privado, así como del cumplimiento de derechos humanos reconocidos por las leyes nacionales y tratados internacionales; si bien la oferta de talentos ha aumentado de forma considerable en los últimos años y los talentos femeninos son cada vez más fáciles de encontrar, la brecha de género continúa también creciendo.
Estadísticamente podemos observar que las mujeres tienen un promedio educativo más elevado que los hombres (Las mujeres tienen mayores tasas de graduación de educación terciaria (universitaria) que los hombres (21% comparado con 18%) y de acuerdo a la OCDE son quienes acceden en mayor número a los estudios superiores. Esto no se traduce en equidad al obtener puestos de trabajo, salarios y beneficios laborales, sino por el contrario, las pocas mujeres que pueden acceder al mercado laboral, la gran mayoría lo hace en condiciones precarias o sin oportunidades en el acceso de ascensos a cargos de relevancia estratégica empresarial, en contraposición de los hombres.
De acuerdo al reporte de la Brecha de Género del World Economic Forum, México ocupa el lugar 83 de 135 países, y hoy muchas mujeres mexicanas se enfrentan a importantes obstáculos que les impiden participar plenamente en el mercado laboral. Algunos ejemplos son la carga de trabajo no remunerado, los tradicionales roles de género, la carencia de políticas de trabajo con enfoque de género o las políticas de conciliación entre trabajo y la vida familiar, la insuficiente oferta de servicios de cuidado infantil y de prácticas laborables flexibles. (OCDE)
Al día de hoy podemos observar el trabajo por la lucha en la equidad, igualdad y fortalecimiento del género, pero seguimos muy lejos de lograr que las mujeres no sean discriminadas y / o violentadas.
Actualmente hemos estructurado todo tipo de discriminación, que cuando alguno decide exigir la aplicación a la no discriminación, la sociedad inmersa en lo común o en la estructura cultural decide que las cosas son exageradas, lúdicas y hasta desmesuradas en contra de quien decide denunciar. Y es así que la violencia se cimenta a tal nivel que lo volvemos una violencia estructural y cultural.
Hoy 1 de Marzo celebramos el día de la #CeroDiscriminación, y en este mes “conmemoramos” el #DíaDeLAMujer, y en reflexión de la líneas que anteceden, la violencia hacia la mujer y la discriminación siguen presenten hoy en día.
Las mujeres en cualquier línea laboral su desempeño y productividad es destacable, son grandes innovadoras, unificadoras e incluyentes, sin embargo las condiciones son desigualitarias, cuando hablamos en el tema de liderazgo o en puesto de toma de daciones, pues es más significativa la desigualdad, debido a los tradicionalismos del género. Al respecto Gina Zabludowsky ha señalado que es común que a las mujeres ejecutivas se les cuestione su capacidad de ejercicio de la autoridad, así como, una inequitativa asignación de responsabilidades y cargas de trabajo en congruencia a su nivel salarial. “Si comparamos los sueldos de un director dentro de la empresa quizá no encontremos diferencias entre hombres y mujeres, pero lo que sí suele pasar es que la mujer puede estar por ejemplo en un cargo de subdirectora (y por lo tanto percibiendo menos) cuando, en la práctica, tiene las funciones de una directora[4]”
No es un sueño irreal lo que las mujeres enfrentan día a día en el ámbito laboral, es por tal razón que entender que la mujer es parte fundamental de la sociedad, y que el hecho de que un sin número de mujeres hoy renuncian por violencia y discriminación en su lugar de trabajo, no es un acto de exageración o porqué “ya no aguantan como antes”. Cuando nuestros pensamientos se encaminan a esto, es gracias a la forma cultural de violencia y discriminación en la que estamos inmersos como sociedad, y no como seres autónomos con criterio propio.
Hoy la sociedad juzga doblemente aquellas mujeres que con esfuerzo y mucha dedicación logran escalar en la línea laboral o bien en aquellas actividades que solo un sector o grupo pequeño logra llegar, y estas denuncian que para lograr llegar ahí, tuvieron que pasar por desafíos, violencia, acoso, discriminación, entre otra serie de acciones que son contrarias al fortalecimiento del género, solo por el hecho de no denunciar al momento.
Como sociedad debemos entender que en el mundo laboral, la violencia y discriminación contra la mujer, son consideradas temas tabú, por tanto pareciera que cuando un compañero o jefe nos acosa, intimida o minimiza es algo de lo más tradicional y entonces cuando se denuncia es culpa de la denunciante y no del quien genera el acto.

Actualmente el trabajo como derecho humano, es un azar ante los distintos paradigmas sociales y las situaciones económicas de los países, sin embargo el empleo es fundamental para la inclusión, protección y promoción de los derechos de las mujeres, como de otros sectores sociales más desfavorecidos.
Para lograr unificación social, debemos empezar a alzar la voz en una sola, con la finalidad de mostrar que las realidades detrás de las cortinas de humo son otras a las que se dicen de voz en voz o a las que como sociedad queremos creer, hoy debemos eliminar de nuestros actos cualquier discriminación, que nos impida ser mejores seres humanos, y esto empieza de nosotros para con los demás, como sociedad nos merecemos lograr ser unidos, para así lograr dar el siguiente paso hacia un bienestar social y desarrollo del país.
[1] Se trata de una práctica a través de la cual los hombres se llevan el crédito por logros de mujeres o por sus ideas.
[2] Este término hace referencia a las interrupciones innecesarias por parte de un hombre a una mujer mientras ella está en medio de una explicación o discurso
[3] Este término, que aúna las palabras en inglés 'man' (hombre) y 'explaining' (explicando), hace referencia a la tendencia de algunos hombres a explicarles cosas a las mujeres. Cosas que ellas, probablemente, ya saben o, incluso en las que son expertas.
[4] Zabludovsky, Gina (2014) “Empresarias y ejecutivas: Diagnósticos y ejecutivo”, Revista Líder Empresarial, no. 235 México, Marzo 2014.


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